InicioViajes y TurismoDescubre Belice: Un Paraíso Inexplorado y Cultural

Descubre Belice: Un Paraíso Inexplorado y Cultural

Timotea ha pasado su vida en una pequeña aldea enmarcada por caminos de tierra, campos de maíz, y un mosaico de árboles frutales y flores vibrantes.

Su padre, de ascendencia maya, se asentó en esta región de la península de Yucatán y allí conoció a su madre, originaria de Guatemala. Con una voz que mezcla dulzura y autoridad, Timotea lidera el Grupo de Mujeres de San Antonio, dedicado a compartir su herencia maya con los turistas que descubren esta joya caribeña aún virgen.

Belice, el país más diminuto de Centroamérica y único de habla inglesa en la región, alberga a poco más de 400,000 habitantes.

A pesar de su corta historia como nación independiente, Belice es un crisol de legado maya con zonas arqueológicas preservadas, selvas densas, playas de arena blanca, islas paradisíacas y el segundo arrecife de coral más grande del planeta, un destino predilecto para los amantes del buceo.

En el occidente beliceño, donde reside Timotea, prevalecen la selva y los ríos. Este oasis de biodiversidad, con el jaguar como figura dominante, acoge a San Antonio, situado cerca de la frontera guatemalteca y rodeado por las montañas mayas que delimitan la reserva de Cresta del Pino.

El Grupo de Mujeres de San Antonio, en colaboración con arqueólogos, ha revivido técnicas y colores antiguos para producir cerámica bajo la tutela de Rafael, el alfarero local, quien imparte su saber en la creación de utensilios de arcilla siguiendo las tradiciones de sus ancestros.

Bajo una vivienda tradicional de palma, las mujeres del pueblo cocinan siguiendo métodos ancestrales. «Josefa es la fuerza del pueblo», dice Timotea con humor mientras Josefa, con impresionante vigor, transforma los granos de maíz en masa sobre un metate, base para tortillas exquisitas que se sirven con una variedad de rellenos y acompañamientos tradicionales.

«La generosidad de la tierra nos provee de todo: maíz, frijoles, tomates, frutas. Vivimos de la abundancia natural, como ha sido por siglos», comparte Timotea.

Desde esta región se accede a Xunantonich, uno de los tesoros arqueológicos mejor preservados de Belice. A diferencia de los concurridos Chichen Itza o Tulum, Xunantonich ofrece una experiencia más íntima.

Situado en una colina junto al río Mopán, fue un importante centro ceremonial maya. En su época dorada, el valle beliceño albergaba a unas 200,000 personas.

Belice esconde bajo su espesa selva cientos de vestigios mayas aún por descubrir. Caracol, el sitio maya más grande del país, aunque de difícil acceso, cuenta con una imponente pirámide de 140 metros de altura, símbolo de la cerveza más famosa de Belice.

Explorando las Cavernas de Belice

En el corazón de Belice occidental, accesible desde el Caribe en apenas una hora por rutas claras y pavimentadas, se despliega un paisaje de selvas, ríos y montañas. Próximo a Xunantonich, se abre la puerta a diversas aventuras que este país tiene para ofrecer.

Roberto, emprendedor local, fundó una compañía de turismo en este entorno selvático, permitiendo a los visitantes disfrutar de paseos fluviales que revelan tres cascadas escondidas entre la vegetación.

A lo largo del trayecto entre la espesa selva y las aguas cautivantes del mar Caribe, merece la pena hacer una parada en alguna de las numerosas cavernas.

Estas maravillas naturales, adornadas con estalactitas y estalagmitas, albergan ríos subterráneos que invitan a ser explorados en flotadores, ofreciendo una experiencia similar a la de los cenotes del lado mexicano.

Este pequeño país, hogar de una mezcla cultural de descendientes africanos, centroamericanos y mayas yucatecos, permite atravesarlo de extremo a extremo en poco más de cien kilómetros.

Mientras el oeste de Belice se enorgullece de su riqueza natural y yacimientos arqueológicos aún por descubrir, el este despliega su esplendor en la costa caribeña. Desde el norte hasta el sur, incluyendo sus idílicos archipiélagos, las playas caribeñas atraen a viajeros en busca de un paraíso terrenal.

En el sur, cerca de la frontera con Honduras, destacan Placencia y Hopkins, dos encantadores destinos que combinan el azul intenso del mar con playas de arena blanca.

Hopkins, en particular, evoca la atmósfera de antaño de lugares como Playa del Carmen o Tulum antes de su masificación.

Este pequeño pueblo conserva las tradicionales casas de madera frente al mar y ofrece una selección de resorts para disfrutar de días entre el mar, piscinas y exquisitos platos locales como el ceviche y la langosta fresca.

Hopkins es también el corazón de la cultura garífuna, una comunidad de ascendencia africana y aborigen centroamericana que se estableció en esta costa en el siglo XIX.

Aquí, Kenima Williams y su familia invitan a los visitantes a sumergirse en sus tradiciones a través de música y danza típica garífuna, mientras Kenima prepara un hudut, un estofado de pescado con coco que deleita los sentidos.

San Pedro: La Joya de Belice

El destino más afamado de Belice se halla en su extremo norte. San Pedro, una estrecha franja de tierra de la península de Yucatán, se adentra en el mar Caribe, ofreciendo una bienvenida espectacular desde el aire con sus islotes deshabitados, lujosos resorts y residencias de celebridades dispersas en las aguas turquesas y azules.

Al llegar a San Pedro, el bullicio de los carros de golf reemplaza al tráfico de automóviles, con turistas que se mezclan hablando principalmente inglés, sumergiéndose en este paraíso caribeño.

Este rincón evoca la esencia de lo que fue Cancún hace veinte años, sin el exceso de construcciones, ofreciendo un paisaje similar al de la famosa ciudad mexicana, que se encuentra a 600 kilómetros al norte.

Este estrecho pedazo de tierra, preferido principalmente por turistas de Estados Unidos y Canadá, se presenta como una alternativa atractiva al turismo internacional, listo para competir con destinos consolidados en México como Playa del Carmen y Tulum.

La comunidad local presume de tener un vínculo con un éxito musical global. Se rumorea que «La Isla Bonita», el famoso tema de Madonna de los años 80, se inspiró en San Pedro. A pesar de que la letra menciona esta zona del Cayo Ambergris, nunca se confirmó que la icónica cantante se inspirara directamente en este lugar para componer su canción.

No obstante, los habitantes han hecho suya la melodía, renombrando a este antiguo pueblo pesquero como «la isla bonita».

La isla ofrece una combinación ganadora de restaurantes, tiendas de diseño y bares que permanecen abiertos hasta altas horas de la noche. Aunque los complejos turísticos internacionales luchan por atraer a más visitantes, el verdadero tesoro de la región siempre ha sido su mar.

Belice alberga el segundo arrecife de coral más grande del mundo, solo superado por la Gran Barrera de Coral australiana, lo que lo convierte en un punto de referencia para buzos de todas partes que desean explorar sus aguas transparentes, llenas de vida marina. Desde el puerto de San Carlos, se pueden contratar diversos servicios de buceo y snorkel.

Visitar la reserva marina de Hol Chan, que se extiende por unos 18 kilómetros cuadrados e incluye arrecifes de coral, pastos marinos y manglares, es una experiencia única. Los visitantes pueden nadar junto a una diversidad de peces coloridos, mantarrayas y alimentar a tiburones inofensivos que se acercan curiosos a las embarcaciones.

Información práctica

Para llegar a Belice desde Argentina, la ruta más directa es a través de Copa Airlines, con un vuelo semanal los viernes desde Ciudad de Panamá hasta el aeropuerto internacional de Belice, y a partir de enero se añadirá un vuelo adicional los martes.

La moneda oficial es el dólar beliceño, aunque el dólar estadounidense es ampliamente aceptado en todo el territorio (1 dólar estadounidense = 2 dólares beliceños).

El país es fácilmente navegable en coche o mediante servicios turísticos. Con apenas cien kilómetros de norte a sur y poco más de noventa de este a oeste, Belice ofrece vuelos domésticos (como Tropic Air) que conectan los principales puntos de interés turístico.

Para una vista aérea del Gran Agujero Azul, se debe reservar un tour aéreo que parte del aeródromo de San Pedro.

El buceo es una actividad popular en San Pedro, con numerosas opciones disponibles para buceo, snorkel y paseos en barco en la región más visitada del país. Aunque el buceo es posible durante todo el año, los mejores meses son de marzo a junio.

La temporada de lluvias se extiende de agosto a octubre, pero el clima tropical de Belice permite disfrutar de sus encantos durante todo el año.